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Un héroe africano: Amílcar Cabral, el visionario

El 20 de enero de 1973 fue asesinado el destacado líder Amílcar Cabral en un atentado ejecutado por agentes a las órdenes del régimen fascista de Portugal El que intentó frenar con su muerte la guerra de liberación del pueblo guineano. Están a punto de cumplirse cuarenta años. Fundador del Partido Africano para la Independencia de Guinea Bissau y Cabo Verde (PAIGC), Amílcar cayó abatido en las oficinas de esa organización en Conakry, capital de la vecina República de Guinea, cuando preparaba una decisiva etapa de la lucha emancipadora. El máximo dirigente del PAIGC no sólo fue un eminente estratega en el enfrentamiento al régimen portugués, sino igualmente un lúcido pensador; sus ideas y escritos rebasaron el marco local y abarcaron el ámbito continental. Es considerado un estudioso de la realidad política y social de Africa; sus análisis le llevaron a desentrañar la naturaleza de los problemas que acuciaban al continente, originados por el sistema esclavista primero y el posterior régimen colonial. Armado de esa fortaleza ideológica, expuso la situación de Africa y del pueblo guineano y caboverdiano en las más diversas tribunas. En 1966 participó en la Conferencia Tricontinental celebrada en La Habana, un evento que reunió a importantes líderes del Tercer Mundo. Portugal llegó a Guinea Bissau y al archipiélago de Cabo Verde, situado a 300 kilómetros de las costas occidentales, en el siglo XV. La trata de esclavos se extendió hasta 1840 en ambos territorios y le siguió la colonia. La presencia portuguesa jamás fue aceptada de manera pacífica, de distinta forma se hizo resistencia al ocupante extranjero: primero se luchó por reformas y después por la independencia. El movimiento de liberación ganó más fuerza tras la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). PASOS INICIALES Amílcar Cabral nació el 12 de septiembre de 1924 en Bafatá, un modesto pueblo no lejos del cuartel de Babadinca, la mayor instalación militar del ejército portugués en el Frente Este; se graduó en la especialidad de agronomía y bien temprano mostró rechazo al dominio colonial. Desde 1954 la idea de vertebrar la lucha anticolonial en Guinea Bissau y las islas de Cabo Verde tomó cuerpo. El joven agrónomo despuntó como el guía principal de ese movimiento que aglutinó a hombres decididos a romper el yugo colonial. El 19 de septiembre de 1956, Amílcar, junto con un pequeño grupo de compañeros, celebró una reunión secreta en la que se fundó el PAIGC, que llevaría el peso de la lucha armada contra el colonialismo. La organización desarrolló inicialmente sus actividades en los centros urbanos y más tarde la extendió a las zonas rurales; la obstinación de las autoridades lusitanas, de mantener el obsoleto sistema colonial, no dejó otro camino que la insurrección. El 3 de agosto de 1959 comenzó la lucha de liberación nacional. En esa oportunidad, obreros del muelle Pidjiguití, en el puerto de Bissau, decretaron la primera huelga organizada por el PAIGC. Policías, militares y residentes colonialistas se enfrentaron a los manifestantes y dispararon contra ellos, causando 50 muertos y más de 100 heridos. Al mes siguiente, el 19 de septiembre de 1959, tuvo lugar una conferencia clandestina que planteó la preparación de la lucha armada y la politización de las zonas rurales. Amílcar y demás dirigentes del PAIGC, sacando lecciones de la matanza de Pidjiguití decidieron pasar a la acción directa, y en 1961, en ocasión de celebrarse el segundo aniversario de la masacre obrera, realizaron las primeras acciones guerrilleras, acompañadas por actos de sabotaje a empresas portuguesas. Desde 1964, fecha en que tuvo lugar en las zonas liberadas del sur el primer Congreso del PAIGC, la lucha entró en una nueva etapa de progreso en todos los campos con la creación de las Fuerzas Armadas Revolucionarias del Pueblo (FARP), y de centros de enseñanza para educar a los niños y los jóvenes. Frente a la acción revolucionaria, el régimen colonialista incrementó sus efectivos militares y desató una mayor represalia en las zonas urbanas; el PAIGC anunció en 1966 que había liberado más del 50 por ciento del territorio. En esa oportunidad las fuerzas coloniales alcanzaron la cifra de 25 mil hombres, que significaban 25 veces más que en 1961. La lucha adquirió un nuevo cariz; el PAIGC pasó a la ofensiva y los grupos guerrilleros se transformaron en ejércitos regulares con el empleo de morteros, cañones y basukas. LA GRAN OBRA En los momentos en que cayó asesinado Amílcar, preparaba minuciosamente lo que se denominó el acto más importante en la vida política del país, la proclamación del Estado de Guinea Bissau en las zonas liberadas de Madina Boé. Estimaba que ese acto elevaría la lucha independentista a un nuevo nivel que obtendría el reconocimiento de numerosos países de Africa y otras zonas del mundo, al considerarse a Guinea Bissau un estado libre con una parte de su territorio ocupado por fuerzas coloniales extranjeras. Esa estrategia dio sus frutos: el 24 de septiembre de 1973, el mismo año de la muerte de Amílcar, se proclamó el Estado de Guinea Bissau, reconocido de inmediato por países africanos, de Asia y América Latina. La desaparecida Organización de la Unidad Africana (OUA) celebró una reunión extraordinaria en su sede de Addis Abeba, en la que dio la bienvenida a Guinea Bissau como el país miembro número 42 de esa colectividad. Fue un golpe político efectivo, que causaría posteriormente el colapso del colonialismo en Guinea Bissau y Cabo Verde. Cinco siglos de dominio portugués finalizaron. Amílcar Cabral quedaría como Héroe Nacional, y su nombre inscrito junto al de otros próceres independentistas de Africa.

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