| La Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), proyectada por Venezuela, y el Tratado de Comercio para los Pueblos (TCP), propuesto por Bolivia, son expresión de las ansias de emancipación acumuladas por los pueblos del continente americano ante la dominación imperialista. Al mismo tiempo son una alternativa real, posible, de integración latinoamericana e intercambio justo y humano, ante la dominación norteamericana actual que perfila sus tratados y convenios desiguales que promueven en la región mayor dependencia y explotación.
Desde el año 2005 se inició el intercambio cooperativo entre Cuba y Venezuela, como “embrión de una asociación que podría sustituir los principios de la competencia y el libre comercio por normas de complementación y solidaridad”. El pasado 29 de abril, Bolivia subscribió el Acuerdo para la Aplicación del ALBA, y el TCP, en el primer aniversario del inicio del acuerdo entre Cuba y Venezuela. Como destacaron los Jefes de Estado venezolano y boliviano en la reunión de La Habana , el ALBA que se enfrentó al ALCA, encuentra en el TCP el enfrentamiento al TLC.
La complementación de ambas propuestas desborda los hechos simbólicos para demostrar la vitalidad de la creación de alternativas de la región frente a las variadas formas que adquiere la propuesta imperialista estadounidense. El TCP es una respuesta al agotamiento del modelo económico aplicado en las últimas dos décadas, modelo que se fundamenta en la desregulación, la privatización, y sobre todo en la apertura indiscriminada de los mercados, como única herramienta eficaz en la carrera hacia el desarrollo.
Tanto el ALBA como el TCP intentan replantear las políticas tradicionales de intercambio en el área al incorporar objetivos ausentes en los actuales programas de integración económica propuestos por el capital trasnacional a través de sus gobiernos norteamericano y europeos. Ellos buscan equidad y complementariedad entre los países, equilibrio entre los ciudadanos y equilibrio con la naturaleza, mejoras de los niveles de vida, desarrollo sostenible, equitativo, igualitario y democrático, a partir de la participación consciente de los ciudadanos en la toma de decisiones para resolver a favor de los más pobres el problema de la distribución de la riqueza. Nuevos principios rigen estas propuestas: intercambio solidario, complementariedad y ventajas cooperativas, frente a la competencia; la convivencia con la naturaleza en contraposición a la explotación irracional de recursos; la defensa de la propiedad social frente a la privatización extrema; el fomento de la diversidad cultural frente a la monocultura y los patrones de consumo hegemónicos.
El ALBA y el TCP son respuestas constructivas y alternativas a las presiones e imposiciones de los Estados Unidos y sus aliados oligarcas en el interior de la región. Frente a la competencia, la acumulación y el consumo, como lógica del ALCA que los EE.UU. aventuran, el ALBA y el TCP proyectan la complementación, la cooperación, la solidaridad, la productividad, la prosperidad y el respeto a la soberanía de los países, así como acciones prácticas de justo beneficio para los más vulnerables, en diferentes paquetes de aranceles, subsidios y tarifas.
Muchos son los debates que estas protestas de alternativa real implican. La directiva del FMA los invita a participar del debate del tema. Para ello sólo sírvase a acceder y enviar sus comentarios rellenando el formulario o por correo electrónico a: fma@forumdesalternatives.org. |