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Boletin
n° 4 / Julio 2002
Foro Mundial de las Alternativas
Presidencia : Foro del Tercer Mundo, Dakar
Secretariado : Centro Tricontinental, Louvain-la-Neuve (cetri@cetri.be)
Editor responsable : Benito Martínez
Contenido:
-Editorial
-Un acercamiento a los movimientos sociales en Asia
-Emergencia y dinamismo de los movimientos sociales africanos
-El movimiento ciudadanos mundial ; por Gustave Massiah (resumen)
-Próxima aparición: Alternativas Sur
Editorial:
En medio de una situación mundial cada vez más compleja
y tensa, tanto desde el punto de vista de las sucesivas crisis económicas
como de los conflictos internacionales o de la llamada lucha contra el
terrorismo, el Foro Mundial de las Alternativas trabaja para dar respuesta
a las urgentes necesidades de los movimientos sociales que en todo el
mundo tratan de plantear alternativas viables a las relaciones económicas
y políticas dominantes, mediante la elaboración del Inventario
Permanente de Movimientos Sociales y de la obra de referencia El Mundo
visto por sus pueblos.
La preparación de este último esta casi completa, y esperamos
que pueda ser editado en los próximos meses; está prevista
su edición en Francés, Español, Inglés y
Arabe, y probablemente en Portugués y Chino, lo cual ampliará su
repercusión y alcance. Aparte del Informe central, se preparan
también dos publicaciones regionales en el marco de la misma obra,
una sobre el Mundo Arabe y otra sobre Africa; la siguiente edición
de El Mundo visto por sus pueblos (2002-2003) esta ya en gestación.
Por otra parte se realiza un gran esfuerzo de alimentación del
Inventario permanente de movimientos sociales, los contactos realizados
sobre el terreno en Africa (Albert Kasanda, con el apoyo del Foro del
Tercer Mundo), Asia (Manat Supalak, con el apoyo de Focus on the Global
South), Mundo Arabe (Arab Research Center) y América Latina (Consejo
Latinoamericano de Ciencias Sociales). A la vez esta en marcha una renovación
del sitio Internet de este inventario para que su utilización
sea más eficaz y agradable.
En este número de nuestro boletín presentamos una información
sobre el trabajo de terreno en Africa y otra sobre la visita de Francois
Polet, investigador en el CETRI a Sri Lanka y Vietnam, donde también
tuvo contacto con movimientos sociales y sus agentes. Un tipo de información
que merece nuestro seguimiento por el interés fundamental que
tiene en el trabajo del Foro Mundial de las Alternativas.
De manera muy especial, presentamos un resumen del artículo de
Gustave Massiah «El movimiento ciudadano mundial » donde
el autor nos da algunas pautas para el análisis del fenómeno
de la lucha por una mundialización alternativa, de sus peligros
y de sus retos actuales. Todos podemos preguntarnos hacia donde va esta
lucha, y el trabajo de Massiah nos muestra su perspectiva del asunto.
El texto, mucho más largo en su versión original ha sido
adaptado para su presentación en nuestras breves páginas.
Hemos tenido recientemente la satisfacción de recibir opiniones
y críticas de algunos lectores de nuestro boletín sobre
la utilidad o pertinencia de nuestro trabajo, esperamos que este flujo
de comunicación no se detenga.
Un acercamiento a los movimientos sociales en Asia
Del 28 de marzo al 20 de abril François Houtart y François
Polet realizaron un viaje a tres países de Asia: Sri Lanka, Tailandia
y Vietnam. Esto les permitió tomar contacto directo con algunos
de los movimientos sociales y los sindicatos más significativos.
Estos encuentros fueron extremadamente instructivos en mas de un sentido.
En primer lugar, porque muchos de esos movimientos están aislados
y son poco conocidos, en particular en Sri Lanka y Vietnam. Los líderes
de esos movimientos solicitan información sobre las convergencias
internacionales de las luchas y necesitan asesoría y apoyo en
sus propias estrategias a nivel internacional. En segundo lugar, porque
nada sustituye al contacto directo con los principales actores de esos
movimientos, si se quiere comprender la dinámica de su acción
colectiva: su origen, su desarrollo y sus dificultades en un contexto
social, económico, cultural y político muy particular.
Esas informaciones y análisis completarán el inventario
permanente de los movimientos sociales y alimentarán la reflexión
iniciada en el seno del FMA sobre las condiciones de surgimiento y desarrollo
de esos movimientos. Siguen algunas muestras breves, pero significativas.
Después de varios años los pocos ecos llegados de Sri Lanka
evocan esencialmente la terrible guerra civil entre los « tigres » tamil
(LTTE – Liberation Tigers of Tamil Eelam) y las fuerzas del gobierno.
Mientras tanto, en el terreno socioeconómico, un proceso diferente,
pero igualmente arrasador, se inició desde 1977: el desmantelamiento
del «estado de bienestar », la apertura brutal al mercado
mundial y la mercantilización de recursos tan fundamentales como
el agua y la tierra, bajo los auspicios del Banco Mundial y el FMI. El
movimiento campesino MONLAR (Movement for National Land and Agricultural
Reform) se revela como la principal fuerza social portadora de un potencial
aglutinador de las resistencias a ese modelo, y de alternativas viables
de desarrollo. Creado en 1990 en respuesta a la aguda crisis del mundo
rural, este movimiento, compuesto esencialmente de pequeños campesinos
y de campesinos sin tierra, se propone articular una respuesta radical
y popular –basada en la experiencia, la participación y
el diálogo entre los campesinos—a las políticas ultraliberales
del gobierno. Es miembro de Vía Campesina.
En Bangkok, a algunos metros de los rascacielos y de los centros comerciales
de una economía que sale a duras penas de la crisis, pudimos asistir
a una acción de los olvidados del milagro tailandés organizado
por Assembly of the Poor: la ocupación del tramo de calle frente
a la Casa de Gobierno por centenares de pequeños campesinos y
trabajadores. Acostumbrados a las acciones directas y simbólicas
de masa que recuerdan el Movimiento de los Sin Tierra de Brasil, The
Assembly of the Poor es una coalición original de redes de organizaciones
de base, víctimas de las opciones de desarrollo adoptadas por
los dirigentes del país: los habitantes expulsados por la construcción
de una presa, los trabajadores lesionados no indemnizados, los pobres
urbanos de los barrios marginales, los pequeños pescadores, los
pequeños campesinos etc. The Assembly of the Poor fue creada en
1995 y ya tiene un reconocimiento y un crédito considerable en
el seno de una parte de la opinión pública tailandesa.
En Vietnam, las organizaciones populares de masa (sindicatos, asociaciones
de mujeres y de campesinos) dominan la escena de la sociedad civil desde
el comienzo del régimen socialista. Están íntimamente
asociadas a la organización institucional, intervienen en todos
los niveles de la administración y están subsidiadas por
el estado. La falta de autonomía de esas organizaciones con relación
al partido y al estado les confiere una función --la representación
de los intereses de los campesinos dentro de la línea política
definida por el estado-- cuya ambigüedad se manifiesta con una agudeza
particular desde que las autoridades «populares » del país
adoptaron la agenda neoliberal y que las desigualdades sociales se hicieron
presentes. Es sin embargo importante señalar que una nueva generación
de ONGs de nuevo tipo nació a fines de los años 80. Sus
actividades, con fines sociales, les hacen conscientes de las consecuencias
desastrosas de las reformas económicas emprendidas. Si actualmente,
una de las condiciones de existencia de esas ONGs es la ausencia total
de voces críticas en su seno, las perspectivas futuras de democratización
permiten pensar que ellas pueden progresivamente suscitar la organización
de campañas y acciones contra la globalización neoliberal.
Emergencia y dinamismo de los movimientos sociales africanos
En el marco de una investigación del Foro Mundial de las alternativas
sobre los movimientos sociales, Albert Kasanda visitó algunas
organizaciones de base en Senegal, Burkina Faso, Benin, Nigeria y Camerún.
La reflexión que presentamos se inspira en esos encuentros.
Dos características principales marcan el viraje africano de
estos últimos veinte años: el empuje hacia la democratización
política y la puesta en marcha de los programas de reforma económica
de inspiración neoliberal. Estos dos hechos caracterizan también
el contexto de emergencia y de evolución de las organizaciones
de base y de los movimientos sociales africanos.
La economía de la mayor parte de los países africanos
está basada en la explotación agrícola. Esto explica
la gran importancia otorgada a las organizaciones campesinas. Las organizaciones
campesinas africanas se estructuran según la evolución
social y política de cada país. Los criterios de asociación
y estructuración varían de una región a otra. En
algunos es el sector de producción el que sirve de elemento unificador
(el algodón, el cacao, la piña, el banano, el cacahuete)
o la proximidad geográfica y la naturaleza del proyecto compartido
(ahorro y crédito, defensa de la producción familiar, gestión
de los recursos naturales) lo que sirve de catalizador. En su conjunto,
estas organizaciones muestran una clara orientación social. Ellas
se preocupan de responder a las necesidades inmediatas o más urgentes
de los campesinos. Se mantienen en busca de ayuda exterior, ya sea en
formación, información, crédito o financiamiento
de proyectos, etc. esta dependencia del exterior puede también
conducir a una instrumentalización del movimiento por sus acreedores
que, utilizando su poder económico, pueden influir en sus orientaciones
fundamentales. Notemos que la capacidad de negociación de estas
organizaciones con el estado y otras contrapartes no es la misma para
todas.
La mayor parte de las organizaciones que militan
por la causa femenina se presentan como intento de respuesta a las
necesidades concretas de las mujeres y se estructuran alrededor de
temas de interés inmediato.
Se trata por ejemplo de la violencia contra las mujeres, la lucha contra
la excisión, la promoción de la autonomía financiera
de las mujeres, la lucha contra su marginalización política
y social alentando su participación en las instancias de toma
de decisiones, la preocupación por una mejor formación
de las mujeres (administración de organizaciones, salud, medio
ambiente etc.) o el hecho de apoyarlas en la gestión de sus vidas
cotidianas.
El conjunto de las organizaciones sociales africanas
se apoya en una estructura participativa e integradora que va de los
grupos de base a la constitución de redes regionales, nacionales e internacionales;
Esto traduce su voluntad de luchar juntos contra la descomposición
social, económica y política que entraña la mundialización.
El partenariado es su palabra de orden, pero aún falta precisar
el contenido de ese concepto. En cualquier caso, conviene evitar aquí la
trampa de la dependencia en cualquiera de sus diferentes modalidades.
El movimiento ciudadano mundial
Por Gustave Massiah (adaptado)
Un amplio movimiento ciudadano se moviliza para
cuestionar la mundialización
y condenar su dominación. Este movimiento adopta formas y reflexiones
de movilizaciones ya existentes y a la vez las renueva. Se puede hablar,
a partir de la convergencia de resistencias, de una movilización
ciudadana mundial. Este movimiento alcanzó visibilidad en Seattle.
Hemos asistido a la convergencia de movimientos de trabajadores asalariados,
movimientos de campesinos, de ecologistas, y de solidaridad internacional.
El viraje de Seattle no esta vinculado al fracaso de las negociaciones,
sino a lo que ese fracaso revela. Él puso en evidencia las posiciones
de los movimientos que, de la protesta contra el Acuerdo Multilateral
de Inversiones (AMI) a la de la OMC, de las manifestaciones de Washington
a los encuentros de Porto Alegre, cuestionan el curso dominante de la
mundialización y no la mundialización en sí misma.
Ha legitimado la búsqueda de alternativas, le ha dado un nuevo
aliento a las movilizaciones y aumentado la confianza de los movimientos
portadores de iniciativas y proposiciones.
El movimiento ciudadano mundial ha obtenido ya
los primeros resultados. Ha permitido esclarecer la mundialización. En un primer momento,
puso el acento sobre sus efectos nefastos y puso a la defensiva a aquellos
que se jactaban de ser los heraldos de esa nueva modernidad. Luego se
consagró, a través de difíciles debates, a hacer
la distinción entre lo que es una tendencia evolutiva, pesada
y contradictoria, y las consecuencias de la ideología dominante,
neoliberal y revanchista, que caracteriza la fase actual de esa mundialización.
En fin, se comprometió a someter, a debate público e internacional,
los sistemas y los mecanismos que estructuran el mundo en los ámbitos
económicos y sociales, políticos y militares, culturales
e ideológicos. Al poner el acento sobre las responsabilidades,
la movilización ha creado un vasto movimiento de esperanza. Ha
dado un nuevo aliento a la idea de que otro mundo es posible. Este movimiento
es perceptible en la multiplicidad de ideas y proposiciones.
La campaña sobre la deuda ha adelantado propuestas de anulación,
parcial o total; el reconocimiento de su ilegitimidad y la responsabilidad
compartida; la limitación del servicio de la deuda a una proporción
de las exportaciones; la reconversión bajo control ciudadano etc.
La campaña de ATTAC insiste en el impuesto sobre las transacciones
financieras especulativas; en la utilización de ese impuesto para
facilitar el acceso a los servicios de base, sobre la prohibición
de los paraísos fiscales, sobre la lucha contra la criminalidad
financiera etc. La campaña sobre las IFI ha puesto el acento sobre
el control democrático y la transparencia, sobre la evaluación
dependiente y contradictoria, confiada al sistema de Naciones Unidas,
de la intervención de las IFI; sobre el rechazo a los programas
de ajuste estructural y de los marcos estratégicos de lucha contra
la pobreza; sobre el rechazo de los condicionamientos y la imposición
desde el exterior y desde arriba de las políticas económicas
y sociales, sobre la reforma radical de las IFI, etc. La campaña
contra la OMC demuestra el rechazo contra la primacía de la mercancía;
la preeminencia de la declaración de los derechos humanos sobre
el derecho comercial; el rechazo del papel del órgano de solución
de conflictos; la necesidad de una instancia de apelaciones con un derecho
de embargo de los ciudadanos etc. esta capacidad de propuesta demuestra
la importancia del movimiento, su creatividad y sus capacidades sociales
y políticas, intelectuales y ciudadanas. Pero una multitud de
propuestas no constituye un programa, no basta para delinear una alternativa.
Este es el sentido que hay que dar al paso de Seattle a Porto Alegre.
La voluntad de crear el espacio internacional de articulación
entre las movilizaciones y la elaboración.
Las propuestas no son recuperadoras o revolucionarias
por sí mismas;
son las situaciones las que permiten juzgar su interés y naturaleza;
es su inscripción en una estrategia lo que las caracteriza y les
otorga un sentido. La discusión de las propuestas es signo de
un debate político, no teológico. Estas respuestas encuentran
su eco en el debate internacional. Pero también son recuperadas
por las instituciones dominantes, una vez desprovistas de su carga subversiva,
y sirven para hacer evolucionar y adaptar las políticas de desarrollo.
Pero, esas recuperaciones, si bien permiten afinar las políticas,
pueden también debilitar la coherencia del modelo y legitimar
la búsqueda de concepciones alternativas.
El movimiento ciudadanos mundial construye una
alternativa según
una línea directriz: la del respeto de los derechos. En cada movilización,
esta referencia a los derechos es cada vez más central. Ella se
impone desde que se admite que el objetivo de las movilizaciones no es
el de definir las políticas o las instituciones ideales, o imitar
al poder sin tenerlo; sino de mantener los valores y principios, exigir
las garantías, controlar la puesta en marcha. También el
tomar iniciativas y proteger la autonomía de los movimientos y
prácticas populares. La movilización de las sociedades
para la defensa y la garantía de los derechos económicos,
sociales y culturales, es la primera forma de movilización por
el desarrollo. La universalidad de los derechos está reconocida.
Teniendo en cuenta la especificidad de las situaciones, todos los derechos,
en principio, deberían ser considerados de aplicación inmediata.
Este enfoque puede concretarse. Asegurar el respeto de los derechos económicos,
sociales y culturales comienza por garantizar a todos la igualdad de
acceso a los servicios colectivos básicos. Esto implica tener
en cuenta los diferentes niveles, locales, nacionales y mundiales. La
discusión no se centra en la importancia y sobre la existencia
de servicios colectivos, admitida por todos. Se centra en las políticas
de acceso, las formas de organización, la articulación
con el mercado y el papel de los diferentes actores, el financiamiento
de los servicios básicos, en la hipótesis de la igualdad
de acceso. Los sucesos desde el 11 de septiembre del 2001 han creado
una nueva situación marcada por la incertidumbre. ¿Cuáles
serán las consecuencias para el movimiento ciudadano mundial,
y correlativamente, que es lo que el movimiento ciudadano mundial puede
aportar a esta nueva situación?
El movimiento ciudadano mundial es portador de
una perspectiva que es antagónica con una representación binaria y mortal de guerra
de civilizaciones. Rechaza la visión de mundos cerrados, homogéneos
y uniformizados y destaca la riqueza de las civilizaciones, la diversidad
de los pueblos del mundo y sus culturas, la complejidad de las situaciones,
de las geografías y de las historias. Desde el punto de vista
geopolítico, esta batalla no está perdida por adelantado.
Ella podrá acercar el interés de Europa y de los grandes
países del Sur. El movimiento ciudadano mundial se opone al derecho
a la fuerza, la dominación y la injusticia. El derecho puede vencer,
en cada sociedad y a nivel internacional. Las campañas internacionales
que asocian directamente el Norte y el Sur proponen alternativas cuya
pertinencia podemos apreciar hoy. La elección depende de la movilización
ciudadana y de su capacidad de inscribirse en un movimiento internacional,
de apoderarse de los temas de debate, de articular las resistencias a
la vía liberal de la mundialización y la construcción
de un proyecto social. El problema difícil para el movimiento
ciudadano es el de su capacidad de situarse a la escala de los retos,
a escala mundial. Para ello debe construir una nueva relación
entre las instituciones públicas y los movimientos sociales y
aceptar responsabilizarse con la paz del mundo y su reconstrucción.
Las movilizaciones de los últimos años han permitido una
toma de consciencia de la realidad del mundo y han puesto en evidencia
las desigualdades y las injusticias. Ellas han contribuido a abrir perspectivas
y esperanzas. Para los pueblos y la opinión mundial son posibles
otras soluciones y la desconfianza con relación a los reclamos
desesperados es mayor. Estas movilizaciones también han debilitado
la legitimidad de los dirigentes del mundo y los han obligado, por el
momento, a tomar consciencia de sus límites y a no adoptar soluciones
extremas. La referencia al derecho en la solución de conflictos
se vincula a la justicia con relación a la venganza y al castigo
colectivo. Esta referencia al derecho se impone en la situación
y permite preparar el futuro. La solidaridad internacional entre los
pueblos es una respuesta a la idea absurda, y mortal, de la guerra de
civilizaciones. El progreso puede nacer de la capacidad de superar una
prueba. Para hacer avanzar la civilización, hay que enfrentar
en primer lugar a la barbarie que significa el orden injusto del mundo.
Alternatives Sud (Alternativas Sur) en Español
Acaba de ser publicado el primer numero de la revista Alternatives Sud,
publicada por el Centro Tricontinental, en idioma español. Esta
es el numero dedicado a las alternativas posibles al capitalismo mundializado
y es el resultado de un esfuerzo conjunto entre el CETRI y la institución
Hogar del Empleado, de Madrid, España.
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